5 Consecuencias Dentales de Chuparse el Dedo
La infancia es una etapa crucial para el desarrollo dental de nuestros hijos. Durante estos años, los hábitos que adquieren pueden tener un impacto significativo en su salud bucal a largo plazo. Uno de los hábitos más comunes en los niños pequeños es chuparse el dedo, por lo que les dejamos 5 Consecuencias Dentales de Chuparse el Dedo
Chuparse el dedo es un reflejo natural que tienen casi todos los bebés. Esta costumbre comienza mientras están en el vientre de su madre y, en muchas ocasiones, la mantienen hasta su niñez.
Este hábito, también conocido como “succión digital”, aporta relajación, seguridad y confort a los bebés; en la mayoría de los casos incluso les ayuda a conciliar el sueño.
Sin embargo, al igual que ocurre con el uso del chupete, si no se corta a tiempo esta costumbre, puede llegar a acarrear diversos efectos negativos en la boca del niño.
1. Malformaciones en la Mandíbula y la Dentadura
Chuparse el dedo de forma prolongada y frecuente puede ejercer presión sobre los dientes y la mandíbula en desarrollo.
Esta presión constante puede causar malformaciones en la mandíbula, como una mandíbula superior estrecha o una mordida abierta, donde los dientes superiores e inferiores no se juntan correctamente al cerrar la boca.
De igual manera, la presión puede empujar los dientes de leche hacia fuera o hacia adentro, lo que resulta en la desalineación dental. Esto puede conducir a una maloclusión, lo que significa que los dientes superiores e inferiores no se encuentran en la posición correcta al cerrar la boca.
Además, puede provocar cambios en la alineación de los dientes, lo que puede requerir tratamientos ortodónticos más adelante en la vida del niño.
2. Desgaste del Esmalte Dental
El hábito de chuparse el dedo puede generar fricción constante entre el dedo y los dientes, lo que puede provocar un desgaste prematuro del esmalte dental.
El esmalte es la capa protectora más externa de los dientes y es fundamental para protegerlos de la caries y la sensibilidad dental.
El desgaste del esmalte puede hacer que los dientes sean más propensos a desarrollar caries, manchas y sensibilidad, lo que puede afectar la salud dental a largo plazo.
3. Infecciones y Problemas en las Encías
Chuparse el dedo también puede aumentar el riesgo de desarrollar infecciones y problemas en las encías. La saliva en los dedos puede introducir bacterias y gérmenes en la boca, lo que puede provocar inflamación de las encías, gingivitis e incluso enfermedad periodontal si no se trata adecuadamente.
Estos problemas pueden causar dolor, sangrado de las encías y eventualmente la pérdida de tejido y hueso de soporte dental.
4. Alteraciones en el Habla y la Deglución
El hábito de chuparse el dedo puede afectar el desarrollo del habla y la deglución en los niños. La presión constante del dedo en el paladar puede alterar la forma en que el niño articula ciertos sonidos y puede dificultar la deglución adecuada de los alimentos.
Esto puede provocar problemas de pronunciación y dificultades para comer, lo que puede afectar el crecimiento y desarrollo del niño.
5. Dificultades para Romper el Hábito
La succión digital puede convertirse en un hábito arraigado que puede ser difícil de romper para algunos niños.
Aunque muchos niños dejan de chuparse el dedo de forma natural a medida que crecen, otros pueden necesitar ayuda adicional para superar el hábito.
Es importante abordar el hábito de manera positiva y alentar a los niños a encontrar formas alternativas de consuelo y seguridad.
¿Por qué mi bebé se chupa el dedo?
El acto de chuparse el dedo es un acto reflejo que tiene relación con la succión y estimulación del pezón materno para alimentarse.
La succión del dedo cumple, además, una segunda función. Esta, que muchos papás conocen por experiencia, es la de calmar al bebé ante determinadas circunstancias que pueden generarle estrés: miedo, sueño, hambre o inseguridad. En estos casos, chuparse el dedo devuelve al bebé a una situación controlada, segura.
¿Es mejor que chupe el dedo o que utilice un chupete?
Al igual que el acto de chupar el dedo o el uso del chupete es una fase normal en la evolución del bebé que debería finalizar en una franja de edad situada entre los 18 y 24 meses.
El abandono del hábito del chupete es más fácil ya que finaliza con la desaparición del dispositivo. Sin embargo, si el bebé ha desarrollado el hábito de succión del dedo, puede ser más complejo conseguir que abandone el hábito, ya que el dedo siempre está disponible, lo que puede alargar esta fase.